Calvo de la Navidad

El calvo de la Lotería: el mito silencioso que convirtió la Navidad en un sueño compartido

Sin duda alguna, el más favorito de mis favoritos: el anuncio de la Lotería de Navidad del calvo. Y no hablo de un spot concreto, sino de un universo completo que se mantuvo durante varios años y que, para mí, sigue siendo la forma más pura de entender la publicidad navideña en España.

Blanco y negro, una producción cuidadísima, la música Interior Student Café de Doctor Zhivago como banda sonora y un lema que lo decía todo: “Cada Navidad, tus sueños juegan a la Lotería”. No hacía falta nada más. Qué nostalgia.

Un calvo, un mito y una época irrepetible (1998–2006)

Un calvo fue quien protagonizó la publicidad de Loterías desde 1998, momento en el que hacía su primera aparición en pantalla para repartir magia y suerte. A partir de ahí se convirtió en algo más que un personaje: en el símbolo mudo del Sorteo de Navidad.

Clive Arrindell, actor británico de formación teatral, fue el encargado de darle vida. Durante ocho años, firmó un acuerdo de exclusividad con Loterías y Apuestas del Estado que le impedía participar en cualquier otra producción audiovisual. Si era un símbolo, no podía verse en otros contextos. Un mito no puede dispersarse.

Una construcción estética reconocible y coherente

Los spots, creados por Publicis España, apostaban por una estética muy definida y sostenida en el tiempo:

  • blanco y negro,
  • ritmo pausado,
  • ausencia de diálogo,
  • una música cargada de melancolía y promesa.

El cierre era siempre el mismo: el calvo, vestido de negro, soplando con suavidad mientras dos frases ponían voz al mensaje central: “Cada Navidad, tus sueños juegan a la Lotería” y un “¡Que la suerte te acompañe!” que, pese a lo inusual del guiño, terminó convirtiéndose en parte del imaginario colectivo.

El personaje adquirió tal peso simbólico que llegó a eclipsar al propio producto. La figura del calvo pasó de ser un recurso creativo a convertirse en un icono cultural, algo que obligó a la marca a replantear su estrategia y cerrar esa etapa.

El final del calvo (y de una forma de contar la ilusión)

En 2006 el calvo desapareció de la comunicación de Loterías. No por agotamiento creativo, sino porque el personaje se había convertido en algo más grande que el producto. Había pasado de ser un recurso publicitario a ser una figura por encima de la propia marca.

Decirle adiós fue necesario para que la marca pudiera seguir avanzando. Pero con su marcha también se cerró una etapa irrepetible de la publicidad española: una en la que la atmósfera, el ritmo y la estética eran tan importantes como el mensaje.

Clive Arrindell falleció en 2024, cerrando definitivamente el ciclo vital de un icono que ya era eterno en la memoria colectiva.

Medios y reconocimiento

La televisión fue el medio central. En una época de consumo colectivo, el spot se veía en familia, casi como un ritual previo al Sorteo. No necesitaba adaptación de formatos ni grandes despliegues.

Para mí, el calvo representa una época en la que la publicidad sabía construir emoción desde la contención y la coherencia. No hacía falta explicar nada porque todos entendíamos lo mismo.

Ese soplido final, esa música y ese blanco y negro convirtieron la Navidad en un territorio de sueños compartidos. Y aunque el calvo ya no esté, esa sensación sigue ahí, cada diciembre, jugando —como siempre— a la Lotería.

Jorge Santo Tomás

Coordinador de Asuntos Públicos