“Nuestra Navidad, en Canal Sur”: anatomía del villancico que se convirtió en himno andaluz

Antes de entrar en lo que yo, Jesús Ollero, siempre recuerdo como “el anuncio de nuestra Navidad”, hay una historia que no puede contarse sin entender cómo Canal Sur —la televisión pública de Andalucía— logró algo que muy pocas campañas consiguen: trascender la publicidad para convertirse en patrimonio emocional colectivo.

Para muchos andaluces, incluida mi familia sevillana, no hay Navidad completa si no escuchamos ese villancico que, año tras año, suena en nuestras casas, en nuestros coches y en nuestras calles: “Nuestra Navidad, en Canal Sur, nuestra Navidad, llena de luz…”. Desde que lo vi por primera vez me atrapó, no solo por la música, sino por lo que significaba: la Navidad como algo que compartimos con toda Andalucía, no solo en casa, sino en la voz y la mirada de quienes la sentimos igual.

El origen: 1994, cuando Canal Sur quiso cantar la Navidad

La historia de este fenómeno arranca en 1994. Ese año, Canal Sur encargó una canción para felicitar las fiestas y para reforzar su conexión con la comunidad andaluza. Fue idea de Eduardo Piñar, José Ramón Halcón y José Luis Pereñíguez, con letra y música compuesta por artistas profundamente ligados al sentir andaluz, como César Cadaval y Rafael Almarcha de Siempre Así.

No era solo un villancico más; era una pieza pensada para sonar en un contexto muy concreto: la televisión autonómica que hablaba directamente a las familias andaluzas durante la Navidad. Y funcionó desde el primer segundo.

La campaña se tituló “Nuestra Navidad en Canal Sur” y la primera versión del videoclip mostraba a una niña y a un coro de niños cantando con guitarras y panderetas, haciendo de esa felicitación algo familiar al mismo tiempo que profundamente identitario.

El fenómeno: de anuncio a himno andaluz

Lo que quizás nadie esperaba es que ese simple villancico pasase de ser una felicitación televisiva a algo mucho más grande: un símbolo cultural navideño. Hoy, más de treinta años después, sigue siendo parte de nuestra Navidad como la zambomba, los belenes o las luces que llenan las plazas.

No exagero cuando digo que hasta mucha gente que no es andaluza alguna vez ha tarareado la letra. Es uno de esos casos raros en los que un anuncio deja de ser “publicidad” y pasa a formar parte del imaginario colectivo.

Una tiktoker así lo explicaba hace poco: no se trata solo de nostalgia, sino de sentimiento de pertenencia, de decir “esta es nuestra Navidad” con orgullo.

Estrategia y magia: cómo Canal Sur convirtió un mensaje institucional en algo emocional

Lo interesante de esta campaña no es solo que suene cada año, sino cómo se construyó:

  • Lenguaje propio: uso de la guitarra, panderetas, coro infantil y una melodía que canta a comunidad, no a producto.
  • Identidad regional: la palabra “nuestra” repetida en la letra reforzaba el sentido de pertenencia colectiva.
  • Medio adecuado: se emitía en la televisión que Andalucía veía en familia durante las fechas clave.
  • Capilaridad: pronto el villancico se interpretó fuera de la tele, en calles, reuniones y colegios.

Canal Sur entendió algo que no muchas marcas regionales logran: no intentó vender nada, sino narrar una experiencia compartida. Ese giro hace que, para muchos, la Navidad no empiece hasta que se oye ese villancico.

La evolución: versiones, voces y reinterpretaciones

A lo largo de los años, “Nuestra Navidad” no ha sido siempre la misma grabación, pero ha mantenido su espíritu:

  • En algunos años la voz principal ha sido la de niños y coros tradicionales.
  • En otros, grandes voces andaluzas como José Mercé, Rosa López, Pastora Soler o David de María han grabado versiones que refuerzan el carácter colectivo del himno.
  • Más recientemente, incluso se han producido cortometrajes animados basados en el espíritu de la canción, con historias conmovedoras que han circulado en redes y han llegado incluso fuera de Andalucía.

Todo esto ha ampliado el alcance de la campaña sin perder una sola vez su corazón: la celebración, la comunidad y el calor del sur incluso en invierno.

Como buen sevillano, siempre he sentido que mi Navidad tiene acento, ritmo y compás propios. Y ese villancico encapsula todo eso: la familia, las calles iluminadas, las zambombas, las sobremesas largas, las sonrisas, la cercanía. Al escucharlo, no estoy viendo un spot; estoy viendo veranos en la memoria, caras de amigos, campanas de iglesias y plazas llenas.

Jesús Ollero

Director Puentia Andalucía