Telepasión. El formato navideño que convirtió la televisión en un sueño compartido.

Yo no he elegido un anuncio de Navidad. He elegido un formato televisivo. Y no uno cualquiera. He elegido Telepasión porque, durante muchos años, fue algo más que un programa especial: fue una forma distinta de entender la televisión pública, la Navidad y el entretenimiento.

Telepasión nació en los años noventa como un espacio especial de RTVE para las fiestas navideñas. En un momento en el que la televisión generalista marcaba ritmos, conversaciones y aspiraciones, este formato rompió con lo establecido: mezcló humor, música, actualidad y parodia en un tono festivo que no se parecía a nada que se estuviera haciendo entonces.

Para quienes crecimos viéndolo, Telepasión no era solo un programa. Era una cita ineludible.

Una revolución en la televisión pública

Desde un punto de vista televisivo, Telepasión fue una pequeña gran revolución. Introdujo un tipo de humor más coral, más autoparódico, donde periodistas, presentadores, reporteros y rostros reconocibles de la casa se salían de su papel habitual para jugar, cantar y reírse de sí mismos.

Eso, en una televisión mucho más rígida que la actual, no era menor. Ver a quienes daban las noticias convertirse en parte del espectáculo rompía barreras entre el espectador y la pantalla. Humanizaba la televisión. La hacía cercana.

El formato entendió antes que muchos otros que el espectador no solo quería información o entretenimiento por separado, sino complicidad.

Con el paso de los años, Telepasión fue evolucionando. Cambió de presentadores, de estilos musicales, de referentes culturales y de códigos humorísticos. Se adaptó a nuevas generaciones y a nuevas formas de consumir televisión, incorporando elementos más actuales, ritmos distintos y referencias más contemporáneas.

Pero mantuvo algo esencial: la idea de celebración colectiva. Telepasión siempre fue consciente de cuándo se emitía y para qué.

Resultados: permanencia, recuerdo y cultura popular

No es fácil medir el impacto de un formato como este solo en audiencias. Su verdadero resultado está en otro sitio: en la memoria colectiva. Telepasión forma parte del imaginario navideño de varias generaciones y sigue siendo recordado como uno de los grandes formatos especiales de RTVE.

Ha demostrado que la televisión pública puede innovar sin perder su función social, que puede ser divertida sin ser banal y que puede crear tradición sin quedarse anclada en el pasado.

Patricia Concejal
Consultora de comunicación